Inicio
Introducción
Personal
Objetivos
Equipamiento
Áreas investigación
Proyectos investigación
Publicaciones
Otras actividades

Actualizado: 8 de mayo de 2007
   webmaster@ipe.csic.es

Cambios ambientales durante el Cuaternario reciente: Procesos, formas y depósitos y su contexto temporal y paleoambiental

 

[Volver a Áreas de investigación]

 


 

Estudios sobre glaciarismo y periglaciarismo en los Pirineos y Sistema Ibérico

Desde 1966 se abrió en el Instituto Pirenaico de Ecología una línea de trabajo dedicada al estudio del Cuaternario, con el fin de explicar las principales formas de relieve y los depósitos asociados. Esta línea se enfocó preferentemente al análisis de depósitos glaciares en el Alto Aragón Occidental (cuencas de los ríos Aragón y Gállego) y su relación con terrazas fluviales y glacis y con depósitos de ladera de origen periglaciar o asociados a ambientes fríos. Esa línea culminó en 1996 con la Tesis Doctoral de Carlos Martí Bono sobre El glaciarismo cuaternario en el Alto Aragón Occidental. Paralelamente, Juan Montserrat (1991) estudió la evolución de la vegetación y el ambiente climático después del máximo glaciar a partir del análisis palinológico de sedimentos obtenidos en lagos de origen glaciar (Evolución glaciar y postglaciar del clima y la vegetación en la vertiente sur del Pirineo: estudio palinológico, Zaragoza, 1992).

Estudio de la tasa de retroceso de los glaciares españoles. Glaciar del Taillón

La colaboración desde 1990 entre Carlos Martí y José M. García Ruiz ha permitido la elaboración de síntesis sobre el glaciarismo pirenaico (por ejemplo, El glaciarismo surpirenaico: Nuevas aportaciones y Los glaciares del Pirineo aragonés: Estudio de su evolución y extensión actual, este último en colaboración con el Departamento de Geografía de la Universidad de Zaragoza). La incorporación de Blas Valero y Penélope González a partir de 1996 aporta nuevas perspectivas metodológicas (sedimentología ambiental y palinología) y la confirmación de la antigüedad del máximo glaciar en el Pirineo. Un estudio reciente sobre la deglaciación en los valles de Escarra y Lana Mayor (Alto Valle del Gállego), publicado en Journal of Quaternary Science, demuestra que el máximo glaciar es muy anterior a 30,000 años B.P. y que un segundo máximo, mucho más restringido espacialmente, en torno a 20,000 años B.P., coincide con la máxima expansión del inlandsis escandinavo. Varios movimientos en masa profundos y de gran entidad están relacionados con la deglaciación.

En el Sistema Ibérico se ha abordado el estudio del glaciarismo en macizos individuales, como la Sierra Cebollera (Ortigosa, 1986) y la Sierra de la Demanda (García Ruiz, 1979). Una síntesis posterior (1998) ha puesto de manifiesto que la extensión del glaciarismo en el Sistema Ibérico es notablemente superior a la que en principio se había creido, con lenguas de hielo que en ocasiones se aproximaron en su frente a 1200 m s.n.m.

Las contribuciones sobre depósitos periglaciares en el Pirineo se han centrado en el análisis de derrubios al pie de escarpes calizos, generalmente dentro de cañones fluviales. Recientemente, un trabajo sobre derrubios ordenados en el Desfiladero de Devotas (valle del Cinca), publicado en Permafrost and Periglacial Processes, ha analizado los procesos genéticos a partir de sus características sedimentológicas y los ha situado en diferentes momentos posteriores al máximo glaciar. La existencia de paleosuelos ha permitido identificar incendios de origen antropogénico. En el Sistema Ibérico los estudios sobre periglaciarismo han tratado de explicar la distribución espacial de las formas de origen periglaciar, especialmente en la Sierra de la Demanda.

[Inicio]

 


 

Limnogeología y palinología

Instalación de la plataforma de sondeos sobre una turbera en el Portalet (Valle de Tena), y detalle del testigo extraído

[Inicio] [Más información]

 


 

Movimientos en masa profundos

Los extensos afloramientos pirenaicos de pizarras y esquistos paleozoicos, intensamente tectonizados y meteorizados, se han visto afectados por movimientos en masa profundos que tienen grandes consecuencias sobre el relieve actual y sobre la dinámica hidromorfológica. Estos movimientos se han cartografiado y, en algunos casos, se han estudiado con mayor detalle con el fin de obtener información sobre la fecha de formación. En el alto valle del Gállego (Formigal) los datos obtenidos sugieren que pueden ser contemporáneos del momento de la deglaciación, como el que dió lugar al paleolago de Tramacastilla (García Ruiz et al., 2003). El gran slump de Biescas-Arguisal corresponde seguramente a diferentes momentos, el último de los cuales es de mediados del Holoceno.

Deslizamiento en masa profundo en el Ampriu (Cerler)

Los estudios sobre movimientos en masa profundos se han abordado sobre todo con el objetivo de apoyar los trabajos que se llevan a cabo sobre evolución del relieve glaciar.

Un gran 'debris-flow' canalizado sepultó el monasterio medieval de San Adrián de Sasabe, en el valle de Borau

[Inicio]

 


 

Cartografía geomorfológica

La cartografía geomorfológica se ha utilizado como instrumento para disponer de una perspectiva espacial sobre formas y depósitos y su posible relación con la litología y otros parámetros topográficos y de vegetación. En el Pirineo aragonés se han elaborado los mapas de Ansó, Zuriza, Sallent, Jaca y Sabiñánigo, a escala 1:50.000, varios de ellos en colaboración con el Prof. José Luis Peña (Universidad de Zaragoza), para el Instituto Geológico y Minero de España. Se ha publicado el mapa de Sallent con la correspondiente memoria. Posteriormente se publicó el mapa geomorfológico de la Hoja del M.T.N. nº 180 (Benasque). En 1995, por encargo del Ministerio de Medio Ambiente, se finalizó el Mapa Geomorfológico del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, publicado en 2002 a escala 1:25.000.
Paralelamente, en el Sistema Ibérico riojano se han elaborado los mapas geomorfológicos de las hojas de Ezcaray y Munilla, como ejemplos de dos ambientes muy diferentes, el primero perteneciente a un macizo antiguo con superficies de erosión de cumbres afectadas por un modesto glaciarismo pleistoceno, y el segundo correspondiente a un relieve de cobertera con suaves pliegues que han evolucionado hacia una sucesión de relieves en cuesta. Ambos se han publicado también a escala 1:50.000.

[Inicio]