Durante buena parte del Terciario (65-2 Ma), gran parte de
Europa y Norte de África estaba cubierta por un bosque lauroide formado
principalmente por especies de origen tropical, entre ellas varias lauráceas.
Los cambios climáticos y geológicos acontecidos a finales del
Terciario y durante el Cuaternario condujeron a la extinción de muchas
de ellas. En Europa la única laurácea que ha permanecido de forma
natural hasta nuestros días es el laurel (Laurus nobilis L.), en la mayoría
de los casos relegada a ambientes húmedos y cálidos alrededor
del Mediterráneo. ¿Qué mecanismos han permitido su persistencia?
En esta charla presentaré diversos aspectos de la ecología de
la regeneración de esta especie (fecundidad, dispersión y depredación
de semillas, germinación y supervivencia de plántulas) en poblaciones
relictas del sur de la Península Ibérica, para tratar de entender
qué factores hicieron posible su persistencia y cuáles limitan
el reclutamiento de la especie en las condiciones actuales.